- Roberto - ¿Qué? - ¿Qué chucha hace esa mina en la ventana? - Puta la huea, me la va a ensuciar. La lavé ayer no más y ahora va a quedar llena de huellas.
Y en un movimiento sencillo, la mujer misteriosa y bella de la ventana mueve sus dedos hacia arriba y abajo como acariciando sexualmente un vidrio recién lavado. Se mueve con ritmo, como si oyera alguna música, y mira con deseo la punta de sus dedos tocar el frío material. Se sonríe cuando se encuentra con una gota de lluvia y maliciosamente comienza a expandirla hacia distintas partes. El milagro de la multiplicación del agua, piensa, y se sonríe ante la imagen de si misma siendo un cristo de los nuevos tiempos multiplicando la escasez moderna. Deja ese pensamiento rápidamente porque nunca le ha gustado sentirse muy especial. Se ruboriza cuando la halagan y el solo recuerdo del haberse notado remotamente linda frente a un espejo, la abruma y desconcentra de su fetiche. Si solo lograra conectarse con la belleza que perciben los demás, seguramente no lo toleraría. Recuerda alguna vez de niña haberse golpeado en los ojos con una cuchara porque no quería que le repitieran nunca más sobre lo lindos que eran; recuerda también cuando estuvo una semana con los cachetes pintados para que nunca más alguien se los tomara diciéndole “¡pero que linda!”. Recuerda con algo más de desagrado las apretadas fajas y sueltos chalecos que usó por todo un año cuando descubrió que sus pechos llamaban la atención de los hombres. Cuando hacerse daño dejó de ser una opción y afearse resultó imposible, mejor se aisló. Desconectada del entorno no le da importancia a las miradas. Pero una persona linda por más que se esfuerce está condenada. Y sin darse cuenta aún, se pasea de ventana en ventana admirando lo liso y transparente de cada vidrio, dibujando con agua y acariciando lo frío, en el mejor escenario que podría contener su imagen. Un cuadro plástico desde la ventana de cada casa que se encuentre en su camino.
Y dibuja un dragón. Un dragón a partir de una sola gota. No sabe bien como lo hizo. Después de todo a lo mejor sí multiplicó la gota. Quien sabe. Con tanta belleza, se puede hacer cualquier cosa.
- La voy a ir a sacar. - No la caguís po’, hueas, si ta’ super rica. Deja mirarla otro rato.
Me cuesta escribir esta carta… no sabes cuanto. Tantas vueltas le he dado al tema, tanto tiempo lo he tenido en mi mente, sólo que no sabía que ahí estaba… no sé bien cómo decirlo sin dañarte… bueno, me imagino que no hay forma de hacerlo. Ahí va.
Me quito la vida.
Lo siento mi amor, te escribo esta carta a ti porque sé que eres a la única a la que de verdad le va a doler mi decisión. Otros llorarán. Otros se cambiarán de casa, dejarán la ciudad, la pega y harán seguro cambios fuertes en sus vidas a causa de mi muerte. Otros me odiarán y quemarán todo recuerdo conmigo. Otros se volcarán a consolar a mi familia. Otros a mis amigos. Otros amigos se separarán. Otros quizás se alivien secretamente, con culpa, claro… pero se aliviarán, los conozco. Otros se preocuparán mucho de qué hacer con mi ausencia. Algunos pocos me echarán de menos. Otros me seguirán quizás. Pero a ninguno le va a doler de verdad. Y está bien, es lo que me hace tomar esta decisión con más calma. No es mi intención destruir a nadie… y por eso creo que me retuve todo este tiempo. Porque tú me retienes. Tú porque no me concibo haciendo algo que te haga sufrir… qué mentira… qué mentira ¡qué mentira! no me puedes tener acá con la soga lista y la mejor viga dispuesta diciendo una estupidez como esa. Ya me decidí en hacerte daño, y aunque no me guste la idea, no tengo una vuelta atrás. No me siento bien desdiciéndome de cosas importantes, tú lo sabes. Quizás esta carta es justamente la decisión. Esta carta es mi muerte y no el pataleo moribundo de los próximos minutos. Porque es en esta carta donde capitalizo y hago real mucho de lo que me ha perseguido este último año. Sé que mi muerte empieza apenas deje de escribir esta carta, sólo que no sé adonde termine.
Que molesto no poder sacarme esta canción de la cabeza. “Mañana sacaré pasajes pero no sé adonde”. No pensé que me atormentara una cosa tan nimia el día en que tomo la decisión más importante de mi vida… o la decisión más importante de tu vida, quizás… no sé… ah, que rabia. Este tema mental que no me deja pensar bien… esta carta es un desastre, cariño. Disculpa por mi apelotonada forma de escribir… me imagino que me entenderás, no es precisamente el mejor de mis días. “Mañana sacaré pasajes pero no / mañana sacaré pasajes pero no”. Bueno, al menos mi muerte tendrá un lindo tema de fondo.
Supongo que debería explicarte por qué decidí morir. Sería lo decente ¿no? Como para ayudarte con el duelo y esas cosas. Pero la verdad es que no sé bien cómo explicarlo. Esto sencillamente me pasó. Es como si de pronto lo viera claro y notara que lo único que puedo controlar es mi muerte… pero no es eso… “Mañana sacaré pasajes pero no sé adonde”… es un poco una forma de dejar de fantasear con el dolor que sentiría si te pierdo… pero tampoco es eso… es de seguro un poco una manera de castigar a todos esos que me han hecho algo malo… pero definitivamente no es eso… es una maraña de emociones dolorosas que deben terminar… aunque hace rato ya que no duelen. Es una forma de cambiar… pero tampoco. No. Parece que es mi manera de golpearte en la cara para poder después consolarte… no estaré ahí para consolarte físicamente, pero los dos sabemos que siempre estaré ahí. “Mañana sacaré pasajes pero no sé adonde”… Uy, disculpa de nuevo esa estúpida canción… esta carta es cada vez más para mí que para ti. Esta carta ya me está empezando a ahogar alrededor del cuello y poco oxígeno llega al cerebro… por eso debe ser que no me entiendes bien… por eso debe ser que no puedo dejar de cantarme “Mañana sacaré pasajes pero no sé adonde”… que divertido, pensé en ese profesor de la universidad que mostró ese mal estudio que decía que un trastorno de personalidad tendía a quedarse más pegado con las canciones que una persona sin trastorno… ahora que lo pienso debe tener razón, nunca se me había pegado tanto un tema como hoy día, el día que me decido por el suicidio. “Mañana sacaré pasajes pero no sé adonde”…
Disculpa, cariño, discúlpame por esta carta. Discúlpame por esta muerte, por mi forma tonta de hacerte daño para después consolarte. Recuerda, amor, que cada noche estaré contigo en nuestra cama – por favor prométeme que conservarás nuestra cama – para consolarte en abrazos y caricias. Para decirte “ya, ya, si todo pasó”. Es mi forma de ser importante, es mi forma de ser necesario. Es mi tonta y sádica manera de ser la persona más importante en tu vida. En mi ausencia me amarás más que lo que podrás llegar a imaginarte en vida. Y es demasiado tentador no caer en ello. Disculpa, amor, mi egoísmo. Disculpa, amor, mi narcisismo. Pero necesito morir en mis manos para poder caer en las tuyas.
Que raro… pensé que no iba a poder explicártelo o explicármelo… y está tan claro. Me mato para que me quieras. Me mato por egoísta. Me mato y te destrozo la vida para poder ser eterno en ti. Soy una mierda de persona, cariño. Piénsalo bien y te darás cuenta. Y a lo mejor te cuesta menos superar el duelo…. Ja… que divertido… Ese fue mi regalo de despedida. Me mato para que me ames, pero te doy las claves para que me odies y me dejes ir a no se donde.
- Amor, los niños no pueden dormir. ¿Por qué no les vas a contar un cuento?
...
… y el caballo vuela lanzando llamas por el hocico como si fuera un dragón cuidando a sus crías…
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- Amor, no creo que con eso se queden dormidos, aparte que si les sigues pidiendo que hagan los efectos especiales nos van a dar las 12.
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… alzando la mirada no saben lo que ven. Sólo saben que oyen esas risas tenebrosas que vienen desde el vacío, desde ese mismo vacío que estaba inundándolo todo…
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- ¡Amor! Los estás asustando, mira a Lautarito, ya casi llora.
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… a 6000 años luz de distancia, el viento ya no existía. Estaba completamente extinto y la gente se moría de calor todos los días…
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- ¿Amor?
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… y el perro parecía un loro porque hablaba y hablaba. Era un gran imitador y cada vez que alguien golpeaba la puerta gritaba como si fuera el dueño de casa “¿Quién eeeeeees?”.
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- Amor… de preferencia menos chistoso ¿ya? No está funcionando contra el insomnio
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… y los pequeños niños que dormían todos juntos en una habitación, cerraron sus ojos y comenzaron a flotar, porque la flauta que oían desde la calle era mágica y su sonido podía hacer liviano a todo aquél niño que dejara su mente en blanco. Mientras pensaran en menos cosas, más probable era que flotaran, porque la flauta mágica los hacía más livianos que el aire… y la flauta mágica está acá… y la melodía suena así… traten de flotar…
...
- Amor… shhh… eso funcionó… deja la flauta ya para que dejen de flotar y bajen a sus camitas que se pueden resfriar… eso, que aterricen despacito para que no despierten… siempre me gustó ese cuento, mi amor, es mi favorito. En mi infancia me encantaba flotar.
Y por la ventana en un sutil danzar de la cortina, entra Rodrigo que me viene a visitar.
- Te vengo a buscar - No… no es posible eso… tú estás… muerto. - Si - Ah… ok, entiendo... chucha que mala… ¿Tan pronto? - Bueno, tú sabes, hay cosas que tú no decides. - Pero… por favor, no, aún no quiero irme. Estoy bien, tengo proyectos, tengo ideas, tengo ganas… tengo compañía en todo esto. - No hagas de esto algo difícil, hombre. Acepta el paso y dale, ven conmigo. - No, por favor no… ¿qué son unos añitos más pa ti?? Ya pu, dale. Déjame un poco más. - No regatees, no lo hagas sufriente. - No estoy sufriendo… en serio, así como me ves de tranquilo es como realmente estoy. No estoy regateando, estoy tratando de convencerte. - ¿Y por qué crees que podrás convencerme?. - Porque yo estoy convencido - Curioso, nunca había visto a alguien regatear con tanta calma. - No quiero, de verdad. Déjame un rato más. ¿Que pasa con los hijos que no tengo? ¿y con vivir en pareja? ¿y con aprender aikido? ¿y a tocar guitarra? ¿Qué pasa con mi libro? ¿con mi doctorado? ¿con las clases de pintura? ¿con mi segunda carrera? ¿Qué pasa con las lecturas pendientes? Son más de 6000 y tú lo sabes ¿qué pasa con ser deportista? ¿qué pasa con mis primeros cómics? ¿Qué pasa con aprender a tallar madera? ¿Qué va a pasar con los amigos? No seas así hombre que ellos no se merecen la amargura ¿y qué pasa con mi vida con ella? ¿con toda esa vida, hombre por Dios? Son muchas cosas ¿qué pasa con nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros sobrinos? ¿qué pasa con los paisajes? ¿Qué pasa con los automóviles y los viajes? ¿Qué pasa con nuestra casa? ¿Qué pasa con todo nuestro futuro? ¿y con ahora? ¿cómo crees que me voy a ir justo ahora? ¿Cómo la voy a dejar sola? Ubícate, Rodrigo, por Dios. No, lo siento, yo no me voy contigo. - Y punto.
El presente escrito surge de un estado transitorio propio de fin de año que espero que una vez terminadas estas fiestas desaparezca por ahí mismo por donde vino. Este escrito no tiene metáfora ni ideas encubiertas. Este escrito no tiene intención alguna más que desviar mi atención de mis deberes por un par de semanas.Este escrito surge de la flojera y del desdén, del desgano grato y el ocio creativo (que cada vez parece más ocio y menos creativo). Este escrito surge de lo bello que es sentarse frente a un computador a NO hacer lo que se debe, sino cualquier otra cosa que no tribute en nada práctico y concreto (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra… si no le da flojera tamaño esfuerzo, claro está).
Este escrito es también un homenaje a todo aquél que en algún minuto de su vida laboral se ha sentado frente a un computador con cara de estar trabajando muy concentrado mientras conversa por msn o baja alguna serie gringa. Para todo aquel que se encierra a dormir siesta o leer revistas y al salir tiene la entereza personal como para decir “uff, estoy agotado, no pude salir de la oficina (box, consulta, módulo, etc) en toda la mañana”… Una persona íntegra, segura de sí misma, una persona a la que no le importa el qué dirán, desconectado de los comentarios malintencionados de los que son llevados por la sociedad, de los becerros que responden a las expectativas de los demás. No como nosotros, trabajadores antisistema que no caemos en el juego explotador del jefe imperialista y manifestamos nuestro descontento boicoteando la producción (sin que se note).
¡¡REVOLUCIÓN PASIVA Y SIN ESFUERZO!!
Por un mundo libre de trabajo.
Acá los dejo con algunos de los principios, mandamientos o como quieran llamarle a este listado de ideas que le ayudarán a unirse (o a reconocerse) a nuestra causa.
- Honrarás padre y madre, porque probablemente alguno de ellos tenga que mantenerte hasta que se muera
- Honrarás a algún hermano (alguien tiene que hacerse cargo después ¿no?)
- Siempredeja para mañana lo que debías hacer hoy porque probablemente hoy estarás haciendo lo que debiste haber hecho ayer.
- Procura ocupar tu tiempo en armar estrategias para poder sacar la vuelta sin que te pillen.
- Amarás a tu jefe por sobre todas las cosas, y se lo harás saber… cada vez que te sea posible.
- Si te toca tu jefe en el amigo secreto de fin de año, cómprale un regalo por sobre la cuota, sin dudar y aunque penen las deudas: podrías ganar algo de tiempo libre en un futuro próximo.
- Si te toca cualquiera que no sea tu jefe en el amigo secreto, pídele a algún cercano menos flojo (amigo, hermano, abuelito, tío, sobrina, polola) que cuando pase a comprar el regalo a su amigo secreto, compre dos, que después le pagas.
- Si puedes tirar licencia entre pascua y año nuevo… hazlo.
- Te unirás a todas las causas políticas que existan: habiendo posibilidad de paro de actividades eres el primero en alzar la mano (un gran esfuerzo, pero necesario).
- ¡¡¡Oye, hueón, cacha!!! - ¿Qué? - ¡¡Párate, agilao!! - ¿Qué, hombre? - La vecina de el departamento de al frente se está duchando con la ventana abierta. - Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
Y rápidamente uno de los amigos corre a apagar la luz para no ser sorprendidos en su voyeurismo. Se sienten como adolescentes mirando como la luz tenue del baño abraza el perfil desnudo de su vecina. Es una mujer de unos 30 años, con una figura no perfecta y eso la hace más interesante. Pechos redondos, pero con una leve candencia hacia abajo. Un abdomen casi plano, sino fuera por esa pancita que coqueta, incluso en la ducha, intenta simular tomando grandes bocanadas de aire para que desaparezca. Que curiosa ventana de baño, de cuerpo completo, como si ese departamento hubiese sido construido para ser espiada. Como si el arquitecto del edificio viviera frente a esa ventana y supiera que el ser humano no se puede del todo resistir a la tentación de ser visto desnudo. Como si el arquitecto no quisiera quedarse sólo con los pechos y espalda de la vecina, y construyera la ventana para disfrutar de la redondez de su poto (¿trasero? ¿culo?) y de toda la extensión de sus piernas.
Curiosos voyeuristas no acostumbrados a mirar en secreto, se acercan cada vez más a la ventana para ver con detalle el espectáculo, y comentan entre ellos las distintas partes del cuerpo que se les devela en si. No pueden quedarse callados, tienen que comentarlo y ese comentar es inexperto. Ese comentar es impertinente. Ese comentar es torpe y los hace no reparar en la ventana de al lado, la ventana del marido que no entiende por qué dos tipos relativamente jóvenes observan hacia su baño con la luz apagada. Se pregunta ¿estarán mirando a mi señora ducharse? Pero se calma al pensar que la ventana es de baño, que no se puede mirar a través de ella. ¿Pero será así? Quizás se ve, al menos la silueta, y estos desgraciados están abusando del cuerpo de mi señora, se están aprovechando de sus formas. Aunque sea sólo la silueta ¡ES MI SILUETA! Y ningún mocoso pasado a leche va a venir a mirarla.
- ¡Oigan, ustedes, par de taraos! ¿¡Qué están mirando!?
Ante la sorpresa no saben que decir, sólo atinan a alejarse de la ventana para desaparecer del campo visual del marido, quien, con medio cuerpo por fuera, logra ver que la del baño, abierta de par en par, luce preciosa a su mujer de cuerpo completo, quien parece no haberse ni enterado de esta discusión vecinal. Algo grita, ya no se oye tan bien, pero ella levanta la cara, mira a su marido primero, luego hacia al frente y se tapa rápidamente los pechos con una mano y su entrepierna con otra. No saben aún si fue de excitados que vieron lo que quisieron ver, pero ambos amigos concuerdan que la vieron sonreír al hacer el gesto, como diciendo “lo siento chicos, el juego libre terminó, llegó el árbitro”.
Asustados ya, dejando que sea la mente la que empiece a pensar en como resolver el asunto, los amigos, sin prender la luz, se miran como preocupados. El tipo se ve alterado y pueden ver cómo se pone rápida y torpemente los zapatos para salir a golpear puertas de vecinos y a todo lo que encuentre tras ellas. Se ve grande, quizás el enojo lo hace ver más grande. Da miedo, quizás el bombeo de sangre extra que propinó el espectáculo previo ayuda que la sensación de miedo sea mayor.
Malditos zapatos, que no puedo abrocharme. Esos hijos de puta, cuando los vea mocosos de mierda, que se creen estar cuarteando a mi señora. Que se creen estos desgraciados, esa mujer es mía, y nadie viene acá a masturbarse pensando en ella. Que se caguen, yo me los rajo. Si al menos tuviera escopeta, para asustarlos a esos infelices. ¡ZAPATOS DE MIERDA! Por qué cresta siempre cuesta tanto ponérselos, siempre me digo, un calzador, un calzador.
Cuando logra por fin ponerse los zapatos y salir enojado de su departamento, baja las escaleras a saltos y no escucha ni al conserje ni a su señora gritando en toalla desde la puerta de su hogar. No escucha a nadie, al salir y como un toro se concentra sólo en esos idiotas que salen del edificio del frente… ¿de la mano? …
No entiendo. Son ellos, lo sé. Los reconozco, el calvo y el de chochos. Lo sé. Pero ¿de la mano? Cómo… no entiendo… se acercan, me cargan los fletos, no quiero hablarles…
- Disculpe, señor, ¿usted es el vecino de al frente? - S… si… ¡Y ustedes dos estaban cuarteando a mi señora! - No, disculpe, sabe que por eso veníamos a hablar con usted. Creemos que hubo un mal entendido. - No… eh… no entiendo. - Como verá, nosotros somos, bueno, pareja. No podemos salir nunca de la mano, usted sabe, nos discriminan, a lo mejor por eso nunca nos ha visto así. Queríamos explicarle que nosotros estábamos mirando hacia la ventana de su baño, pero no a su señora. Es que estábamos mirando el arreglo que tiene en el baño, arriba, para cubrir la luz, el apliquet. Sabe que andamos buscando uno igual igual hace mucho tiempo. Es que no le explico lo muy emocionado que estábamos cuando lo vimos. Y en eso notamos que usted nos gritó, y comprendimos que se había enojado y confundido. - … - Pero no fue nuestra intención, solo queríamos saber… ¿Dónde compró ese apliquet? - … - ¿Señor? - Eh… no, lo hice yo mismo… mi señora lo diseñó y … - ¡Divino! ¿Y usted nos haría el favor de hacer uno igualito igualito para nosotros? Se lo pagamos, por supuesto, ponga usted el precio. ¡Porfis porfis! - … - ¿Señor? ¿Nos haría usted ese favor? - ¡NI CAGANDO!
Y vuelve asqueado, confundido, enojado pero sin poder descargar esa rabia. Avergonzado por la confusión y quizás un poco perturbado por haber encontrado extrañamente atractivo al chico de chochos. Llega a la casa, da un portazo, besa a su señora, que aún en toalla no entiende mucho, pero se deja querer. La mira a los ojos y le dice “podrías vender tus diseños de apliquet, parece que eres buena en eso” y suelta una estruendosa carcajada.
- La hicimos, hueón. Guena tu idea. - Fue la primera huea que se me ocurrió. - Mira mira mira, hueón. - ¡Ahora están en la pieza! - ¡Oooooooooh! ¿Su revolcón? - El culiaaaaaaao. Te apuesto que es de esos gay encubiertos, ahora ta todo excitado porque jura que al frente hay dos maricones cuarteándolo. - Jajaja ya, hueas, apaga la luz y tráete la pizza. Hoy día parece que nos vamos a ir tarde de acá.
Al leer tu poema sobre esos búfalos nadando en el río me ocurre algo extraño. Me ocurre que no me ocurre nada. A ver, me explico.
Yo no sé nada de poesía. Sin embargo, me encanta leerla, porque como no sé nada sobre ello, simplemente leo. Leo y dejo que lo que leo me arme imágenes mentales sobre lo que estoy procesando. Sencillamente me concentro en la respuesta automática, emocional e imaginaria, que las palabras provocan en mi cabeza de lector ignorante. Lo rico de esto es que a veces no tiene nada que ver con la intención del poeta al escribir su obra maestra y otras veces calza 100%, y he visto poetas emocionarse por mi lectura tan precisa y certera. Cuando ocurre esto me pongo contento. Es como si hubiese podido ser el único en descifrar un anuncio puesto en la puerta de una casa que dice “entre sin golpear”, escrito en una lengua muerta que no conozco.
Tu poesía es en castellano y no me provoca nada.
Habla sobre un búfalo… eso lo entiendo. Este búfalo nada en un río barroso, lo que también entiendo. Y este búfalo termina tan empapado y embarrado que su cuerpo se vuelve pesado y no tiene más opción que esperar al sol a que se evapore el exceso de agua y se seque la tierra antes de seguir avanzando. Y también entiendo eso. Lo entiendo todo, pero no me pasa nada. Y eso no lo entiendo. Ni si quiera me emociona al final del poema, cuando el pobre búfalo es muerto por un cazador maldito y no logra arrastrarlo a su campamento de cacería por el peso de su trofeo. Nada me hizo sentir que el cazador maldito tuviese que esperar a que el sol secara la tierra y el agua antes de poder trasladar su presa muerta.
Tu poseía está muerta para mí porque no me provoca nada.